Si te encuentras entre los recién llegados al mundo de los cigarros premium quizás aún no conozcas al detalle algunas de las particularidades que pueden estropearte una buena fumada y, con ello, el día. Como no queremos que esto te ocurra, aquí tienes un decálogo de lo que NO DEBES hacer cuando decidas fumar y así puedas disfrutar plenamente de tu cigarro:

  1. No te tragues el humo

Esta es la primera máxima del mundo del cigarro: nunca/never/jamais/niemals te tragues el humo. Para apreciar el sabor de un cigarro te bastan las papilas gustativas que tienes en la lengua, no en los pulmones. Es más, tragar el humo de un cigarro puede ocasionarte mareos o malestar en el estómago y, créenos, no te gustará pasar por esa experiencia.

  1. No fumes compulsivamente

Como dicen los italianos: Chi va piano va sano e va lontano. Si fumas como los consumidores de cigarrillos, con aspiraciones muy frecuentes y la prisa del conejo de Alicia en el País de las Maravillas, el cigarro se calentará demasiado y se volverá amargo. Un consejo: no fumes si no dispones de tiempo suficiente. Y otro extra: deja entre bocanada y bocanada, al menos, 30 segundos.

  1. No cortes demasiado el cigarro

La perilla de un cigarro contiene un pegamento vegetal que evita que el cigarro entero se desmonte. Si cortas demasiado el extremo de la perilla, corres el riesgo de que la capa se desbarate y deje al cigarro desnudo solo con capote y tripa. Lo más aconsejable es cortar el cigarro justo por encima de la parte redondeada de la perilla del cigarro. Pero si tienes la misma pericia cortando que Eduardo Manostijeras abrazando, mejor recurre a los cortapuros que disponen de un tope con la medida exacta de corte.

  1. No uses encendedor de gasolina

En este punto puede que nos pongamos bastante quisquillosos, pero no, no nos sirve cualquier llama para encender el cigarro, sólo las limpias de impurezas. Usar un encendedor de gasolina perjudicará desde el inicio el sabor del cigarro, que quedará contaminado por los efluvios de la benzina. Y lo que quieres fumar es tabaco, no petróleo.

  1. No cortes por la mitad el cigarro para compartirlo

Cuando se elabora el cigarro, el blender reparte los tabacos de cada liga en las diversas partes del cigarro para asegurar una experiencia dinámica en la fumada. Además, cortar por mitad del cigarro es otra forma de estropear la capa que lo envuelve. Si quieres ser generoso, ¡regala un puro entero!

  1. No apagues tu cigarro

Cuando hayas terminado con tu cigarro, simplemente deja que se apague solo, es totalmente autónomo para eso. Si lo intentas apagar como si se tratara de un cigarrillo, el desastre está asegurado: se abrirán la capa y el capote destrozando el cigarro y el humo ocupará toda la estancia. Como suelen decir los experimentados y grandes fumadores, una vez disfrutado el cigarro, déjalo morir dignamente.

  1. No pongas un cigarro medio consumido en tu humidor

De la misma forma que no se nos ocurriría guardar las brasas sobrantes de nuestra chimenea en el cajón pensando en poder usarlas otra vez en el futuro, el humidor no es el mejor lugar para conservar ningún cigarro que ya ha sido encendido. Como la ropa, los humidores y los cigarros absorben los aromas, por lo que introducir un cigarro que se fuma parcialmente en el interior de un humidor no sólo contaminará a los demás cigarros almacenados, sino que puede arruinar tu humidor para siempre, impregnándole de un olor a quemado difícil de eliminar.

  1. No guardes tus cigarros en la nevera

La nevera es fantástica para conservar frescas y durante más tiempo las frutas y verduras, pero no para el tabaco, a pesar de ser los tres productos procedentes de cultivar la tierra. Por muy buena que sea tu nevera, olvídalo: nunca cumplirá con las condiciones de temperatura y humedad adecuadas para los cigarros.

  1. No uses una caja de cigarros como humidor

Usar como humidor la caja de cartón o madera típica donde suelen venir los cigarros que se venden por packs en el estanco es otro de los errores frecuentes en los que se incurre siendo un novato. En este caso, si no quieres echar a perder tus cigarros, tienes dos opciones: sacar los cigarros de forma individual y meterlos en un humidor, o incluso introducir la caja entera (si las medidas te lo permiten).

  1. No compres cigarros de contrabando

Comprar tabaco de contrabando te expone a fumar algo que nunca sabrás de dónde viene, ni con qué está hecho, aunque te puedas imaginar sus ganancias a quién van… Adquirir tabaco de forma legal contribuye a participar en la economía de tu país que, entre otras cosas, revierte con esos impuestos en la salud de todos los ciudadanos, también la de los propios fumadores. Además, piensa en el perjuicio que causa a los estanqueros que se ganan la vida honradamente.

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